En un entorno donde atraer y retener talento clave es cada vez más difícil —especialmente en startups, scaleups o empresas en procesos de expansión—, los planes de phantom shares se han convertido en una herramienta estratégica para alinear los intereses de los empleados y directivos con los del accionariado, sin necesidad de entregar participaciones reales ni modificar la estructura de capital.
En este artículo te explicamos qué son, cómo funcionan, qué ventajas ofrecen, su regulación en el Derecho español, cómo se articula el vesting y cuál es su fiscalidad, con un enfoque práctico dirigido a empresarios y emprendedores.
1. Qué son las Phantom Shares
Las phantom shares —también llamadas acciones fantasma— son instrumentos de retribución variable a largo plazo que otorgan al beneficiario un derecho económico vinculado al valor de las acciones o participaciones de la empresa, pero sin que éste se convierta en socio.
En la práctica, funcionan como una simulación financiera: la empresa asigna un número determinado de “acciones virtuales” cuyo valor se calcula de acuerdo con el de las acciones reales. Cuando se produce un evento de liquidez (por ejemplo, una venta de la empresa, una ronda de financiación o un plazo de permanencia cumplido), el beneficiario recibe una compensación económica equivalente al incremento de valor de esas “acciones fantasma”.
Es decir, el trabajador o directivo participa en el éxito económico de la empresa sin alterar el capital social ni los derechos políticos.
2. ¿Por qué interesan a las empresas? Ventajas reales
Los planes de phantom shares son especialmente útiles para empresas que buscan premiar la fidelidad y compromiso de sus equipos sin abrir la puerta a nuevos socios. Entre sus principales ventajas destacan:
✅ 1. No hay dilución del capital
El empresario no tiene que emitir nuevas participaciones ni ceder parte de la propiedad. La estructura societaria se mantiene intacta y el control de la empresa no se ve comprometido.
✅ 2. Alinea intereses y fideliza al equipo
El valor del incentivo depende directamente del éxito de la empresa, por lo que el beneficiario se convierte en un aliado del crecimiento. Cuanto mejor vaya la compañía, mayor será su beneficio.
✅ 3. Flexibilidad contractual
A diferencia de las stock options, las phantom shares no están reguladas de forma específica en la Ley de Sociedades de Capital. Eso permite adaptar el plan a la realidad de cada empresa: definir condiciones, hitos, plazos, fórmulas de cálculo, etc.
✅ 4. Incentivo con menor coste financiero
El beneficiario no tiene que desembolsar dinero para adquirir acciones. Solo cobra si se cumplen las condiciones del plan. Esto evita problemas de liquidez y simplifica la gestión.
✅ 5. Refuerzo de la cultura corporativa
Asociar parte de la retribución a los resultados globales genera sentido de pertenencia y compromiso con los objetivos de la compañía.
3. Regulación y naturaleza jurídica en el Derecho español
En España, no existe una regulación legal específica de las phantom shares. Se trata de una figura contractual atípica que se apoya en la autonomía de la voluntad de las partes (art. 1255 del Código Civil) y en la libertad de pactos del Derecho mercantil.
Esto significa que su validez depende de cómo se documenten y de que no contravengan las normas imperativas del Derecho societario, laboral o fiscal.
En la práctica, los planes se articulan mediante:
- Acuerdo del órgano de administración o de la junta general, aprobando el plan de incentivos.
- Contrato individual o carta de concesión a cada beneficiario, donde se detalla el número de “acciones fantasma”, el valor de referencia, los objetivos, el vesting, los eventos de liquidez y las causas de extinción.
Aunque no es necesario modificar los estatutos ni emitir nuevas participaciones, sí es recomendable reflejar la existencia del plan en la documentación corporativa y prever su impacto contable.
4. El vesting: la clave para retener talento
El vesting es el mecanismo mediante el cual el beneficiario va consolidando progresivamente su derecho a percibir el incentivo. Es decir, no adquiere el 100 % del derecho desde el primer día, sino que lo va ganando a medida que cumple un tiempo mínimo en la empresa o determinados objetivos.
📈 Ejemplo práctico
Una empresa concede a un directivo 1 000 phantom shares con un vesting a cuatro años y un “cliff” de uno:
- Durante el primer año (cliff) no consolida nada.
- A partir del segundo año, va consolidando un 25 % anual.
- Si abandona antes del primer año, pierde el derecho completamente.
Este sistema:
- Fideliza: el directivo tiene incentivo para permanecer.
- Protege a la empresa: si se marcha pronto, no genera coste.
- Alinea intereses: el beneficio depende del valor de la compañía.
Los contratos suelen incluir también cláusulas de good leaver / bad leaver, que determinan qué ocurre si el beneficiario deja la empresa (por jubilación, despido, baja voluntaria, etc.).
5. Fiscalidad: el gran punto a tener en cuenta
Aunque son flexibles, las phantom shares tienen implicaciones fiscales claras tanto para el beneficiario como para la empresa.
🧾 Para el beneficiario (persona física)
- Lo que se cobra por phantom shares tributa como rendimiento del trabajo (no como ganancia patrimonial), según la Ley del IRPF.
- El devengo fiscal se produce cuando el pago es exigible o se abona efectivamente, no al firmar el plan.
- La empresa debe practicar la retención de IRPF correspondiente.
- Si el plan tiene una duración superior a dos años y no se concede de forma recurrente, puede aplicarse la reducción del 30 % por rendimientos irregulares (art. 18.2 LIRPF).
💼 Para la empresa
- El pago realizado constituye un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades, siempre que esté correctamente documentado y contabilizado.
- Contablemente, se registra como un pasivo contingente o provisión, ya que implica una obligación futura de pago.
- Es recomendable incluir el plan en la memoria y contar con un informe de valoración actualizado para justificar la deducción.
👉 Un error común es no prever la carga fiscal ni el coste contable del plan, lo que puede generar problemas de tesorería cuando llega el evento de liquidez.
6. ¿Cuándo conviene implantar un plan de phantom shares?
Los planes de phantom shares son especialmente adecuados cuando:
- La empresa quiere premiar la contribución de directivos o empleados clave sin darles participación real en la sociedad.
- Se busca retener talento en fases de crecimiento o internacionalización.
- Se pretende vincular parte de la retribución a la evolución del negocio.
- No se desea asumir los costes ni las implicaciones mercantiles de un plan de stock options.
Son muy comunes en:
- Startups tecnológicas, donde los fundadores no desean perder control accionarial.
- Empresas familiares, que quieren incentivar a sus ejecutivos sin abrir el capital.
- Sociedades consolidadas, que buscan introducir políticas retributivas de largo plazo.
7. Cómo estructurar correctamente un plan
Diseñar un plan de phantom shares requiere una planificación jurídica y fiscal precisa. En Oulego Abogados y Consultores recomendamos seguir estos pasos:
- Definir el objetivo del plan: fidelización, incentivo a resultados, retención de talento, sucesión familiar, etc.
- Determinar los beneficiarios y el valor de referencia de las “acciones fantasma”.
- Establecer el vesting y los hitos de consolidación (tiempo, objetivos o eventos de liquidez).
- Incluir cláusulas de salida (good/bad leaver) para evitar conflictos.
- Regular la fórmula de valoración y forma de pago (en efectivo o diferido).
- Aprobar formalmente el plan en el órgano competente de la sociedad.
- Documentar y comunicar adecuadamente el plan a los beneficiarios.
- Prever su impacto fiscal y contable antes de ejecutarlo.
8. Conclusión: una herramienta estratégica para crecer con seguridad
Las phantom shares son una alternativa moderna y eficaz a las stock options que permite motivar y retener talento sin diluir capital, y al mismo tiempo, alinear los intereses de los empleados con los de los socios.
Bien diseñadas, son una palanca poderosa para empresas que quieren crecer con estabilidad, atraer perfiles estratégicos o profesionalizar su equipo directivo.
Eso sí: su éxito depende de una redacción clara del plan, un buen asesoramiento legal y una previsión fiscal y contable rigurosa.
En Oulego Abogados y Consultores, asesoramos a empresas de todos los tamaños en la creación, revisión e implantación de planes de phantom shares y vesting, combinando experiencia mercantil, laboral y fiscal para garantizar la seguridad jurídica y la rentabilidad del proyecto.








